Lección 3 | Martes 17 de octubre 2017 | Conoce tu condición | Escuela Sabática Joven

MARTES 17 DE OCTUBRE
CONOCE TU CONDICIÓN
Evidencia | Romanos 2:1
Algunos han dicho que el primer paso para rehabilitarse es ser consciente de la condición propia. En los primeros tres capítulos de Romanos, Pablo quiere recalcar el punto de que todos han pecado y están privados de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). Todos tienen esta enfermedad del alma llamada pecado, pero no todos son conscientes de la seriedad de su condición. En los capítulos 1 y 2, Pablo nivela el campo de juego al señalar que tanto los judíos como los gentiles tienen el mismo problema: el pecado. La razón por la cual Pablo tenía que hacer esto era porque le estaba escribiendo a la iglesia de Roma. Inicialmente, esta comenzó con una mayoría de judíos cristianos, que más tarde fueron expulsados de Roma por el Emperador Claudio. Sin embargo, cuando volvieron luego del año 54 d.C., encontraron que los líderes de la iglesia eran cristianos gentiles. Por esto había tensiones provenientes de ambas partes. Los judíos pensaban que eran superiores por su posición en la historia de la salvación; y los gentiles sentían que ahora estaban “al control” y que una gran parte del pueblo judío había rechazado a su Mesías.
Pablo tenía que confrontar este espíritu de juicio. Dijo: “Por tanto, no tienes excusa tú, quienquiera que seas, cuando juzgas a los demás, pues al juzgar a otros te condenas a ti mismo, ya que practicas las mismas cosas” (Romanos 2:1). Juzgar a alguien en la iglesia que es diferente a ti debe ser llamado por su nombre: pecado. Debemos confrontar los problemas que nuestra nación, la iglesia y nuestras propias vidas enfrentan, reconociendo que la raíz de estos problemas es nuestra condición humana pecaminosa. Entonces, en su carta a la iglesia en Roma, Pablo se explaya en la profunda belleza del evangelio porque es cuando se nos presenta el evangelio de Jesucristo que sentimos nuestra necesidad de arrepentimiento. Morris Venden dice: “Primero acudimos a Cristo y entonces él nos concede el arrepentimiento”. * Y es por esto que Pablo continuaría diciendo en su carta que la “bondad [de Dios] quiere llevarte al arrepentimiento” (Romanos 2:4). El poder liberador del evangelio que Jesús nos da como regalo solo puede llegar cuando tú y yo finalmente admitimos que estamos enfermos. La gracia sana.
* Morris L. Venden, 95 tesis acerca de la justificación por la fe (Colombia: Asociación Publicadora Interamericana, 1988), p. 90,
Para pensar y debatir
¿Qué hábito diario puedes comenzar que te ayude a ser consciente de tu verdadera condición, así como a recibir el poder liberador del evangelio?
¿Qué pasos prácticos puede dar la iglesia para sanar sus divisiones sociales, raciales, culturales, u otras?
“C. J.” Claypole S. Cousins Jr., Laurel, Maryland, EE. UU.

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