Lección 4 | Domingo 21 de julio del 2019 | Samaritanos del Siglo XXI | Escuela Sabática para Jóvenes

DOMINGO 21 JULIO
SAMARITANOS DEL SIGLO XXI
Evidencia: Luc. 10:25-37
Entre 723 y 722 a.C., muchos de los judíos en Israel fueron exiliados a Asirla. Sin embargo, durante ese exilio algunos quedaron en Israel y se mezclaron con los pueblos de culturas paganas que fueron traídos allí. Esto corrompió su religión, ya que el judaismo y las costumbres paganas se mezclaron.’ La Idolatría, que era profundamente opuesta a Dios y a sus profetas (Éxo. 20:4,5), ahora era aceptada por este remanente en Israel. A causa de sus diferencias en cuanto a religión y de otros conflictos en los tiempos de Cristo, los judíos evitaban a los samaritanos (Juan 4:9).
Con este contexto histórico en mente, el hecho de que Jesús (un judío) cuente la historia del buen samaritano (Luc. 10:25-37) se aprecia con una mayor importancia. Jesús habla sobre este samaritano de manera positiva, lo cual no era algo común entre los judíos. En la historia, dos personas -un sacerdote y un levita-, pasaron al lado del judío que yacía golpeado en el camino, casi muerto. ¡Un hombre religioso y uno de su propia etnia pasaron de largo! Aunque técnicamente era un “enemigo”, fue el samaritano quien se detuvo y cuidó del hombre, e hizo grandes esfuerzos para asegurarse de que fuera bien cuidado. De manera similar, Jesús nos pide que hagamos lo mismo en nuestro propio contexto.
La historia del buen samaritano nos enseña: “Ama a tu prójimo como a ti mismo” (Mar. 12:31). Si puedes amar a tu enemigo, ¿cuánto más fácil te será amar a tu amigo? A medida que el mundo se vuelva más y más quebrantado, a semejanza de los días previos al diluvio, aumentarán los deseos egoístas, y el bienestar de las personas quedará puesto de lado. El enfoque estará puesto en el yo.
Es nuestra responsabilidad desarrollar inmunidad hacia estas tendencias mundanas, y cuidar de los necesitados a nuestro alrededor. No solo debemos ocuparnos en las necesidades físicas, sino también en las espirituales. La misericordia que Dios tiene hacia nosotros debería transformarnos; él promete suplir nuestras necesidades (Fil. 4:19). El Rey del universo nos apoya: ¡qué gran gozo! ¿No debería esta misericordia motivarnos a mostrar la misma misericordia para con otros? Así como Dios suple nuestras necesidades, ¿no deberíamos procurar ayudar a suplir las necesidades de otros?

PARA PENSAR Y DEBATIR
¿Es posible amar a Dios y al mismo tiempo ignorar a todos a nuestro alrededor?
Por medio de nuestras acciones, ¿cómo podemos mostrar al mundo que somos cristianos?
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ESCUELA SABÁTICA PARA JÓVENES
Lectura del folleto Joven
Lección 4: Para el 27 de julio de 2019
MISERICORDIA Y JUSTICIA EN SALMOS Y PROVERBIOS
Tercer Trimestre 2019 – Servir a los necesitados
Narración: Adan Vicente

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