Lección 5 | Sábado 28 de octubre 2017 | ¿Una recompensa para los fieles? | Escuela Sabática Joven

“¿Quiere decir que anulamos la ley con la fe? ¡De ninguna manera! Más bien, confirmamos la ley” (Rom. 3:31).

SÁBADO 28 OCTUBRE
¿UNA RECOMPENSA PARA LOS FIELES?
Introducción | Rom. 4:13-17; Gál. 3:7-9
Era mi último año en la facultad de medicina, y se acercaban los exámenes finales. Estos exámenes determinaban si terminabas la facultad y jurabas como médico. Todos estábamos en “modo pánico”; estábamos preocupados porque hablamos pasado los últimos cinco años en la facultad y pasado muchos otros exámenes para llegar a este momento, pero si no teníamos éxito en este, todos nuestros sueños de ser médicos quedarían pausados. Fue un período de estudios y prácticas intensas.
A solo semanas de estos exámenes, otros compañeros estaban estudiando siete días a la semana. Recuerdo que un amigo me dijo: “Anna, me siento mal por ti porque no puedes estudiar el sábado y hay tanto para hacer”. Yo le sonreí y le dije que no era un problema; estudié tanto como pude, pero los sábados pausaba los estudios.
Era mucho para estudiar, pero decidí que debía permanecer fiel a Dios, porque el mismo Dios que me había sostenido a lo largo de cinco años de estudios de medicina, y me ayudó a estar en la lista de honor del decanato, me ayudaría también en este período de mi vida. Confié en su guía y dirección. No solo logré mi sueño de ser médica, sino que también me gradué con los mayores honores de mi curso. ¿Quién podría ser, sino Dios? Dios recompensa a sus siervos fieles.
Abraham fue un hombre de Dios, fiel y obediente. Fue probado por Dios, pero permaneció fiel, obedeciendo los mandatos de Dios, incluso cuando no podía comprenderlos. Como resultado de su fe inquebrantable, Dios lo recompensó, y cumplió su promesa de hacerlo padre de muchas naciones. Al leer Romanos 4:13 al 17, vemos que Abraham fue recompensado por Dios, no a causa de la ley, sino a causa de la fe que tenía en Dios. De manera similar, Dios recompensa a su pueblo por tener fe en él. La ley se aplica a nosotros hoy, pero la justificación no llega mediante nuestra obediencia a la ley, sino mediante nuestra fe en Dios. Al amar al Señor, la obediencia a la ley llega a ser nuestra segunda naturaleza, pero siempre debemos recordar que somos salvos solo por la gracia y la misericordia de Dios, no por algo que hayamos hecho.
Esta semana nuestra lección se centra en la fe de Abraham. Al leer, es mi deseo que te acerques a Dios y que recibas ánimo al caminar día a día con él.
Annalisa Miller, St. Catheríne, Jamaica

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