Lección 7 | Domingo 12 de mayo 2019 | Una familia de fe | Escuela Sabática Jóvenes

DOMINGO 12 DE MAYO
UNA FAMILIA DE FE
Logos: Mat. 16:24; Luc. 12:15-21; Rom. 5:21

LA FAMILIA HUMANA ORIGINAL (GÉN. 1:26. 27; 2:15-24)
Antes de que el pecado entrara a nuestro mundo, había perfecta armonía y unidad en el Jardín del Edén. La humanidad fue creada a imagen de Dios y reflejaba perfectamente esa imagen en todos los aspectos de la vida (Gén. 1:26,27). Una de las pocas instituciones que permanece, que existió antes del pecado, es la institución del matrimonio y el desarrollo de la unidad familiar. Cuando Dios formó a Adán, pasó tiempo con él definiendo su trabajo (Gén. 2:15,19,20), su alimentación (Gén. 2:16,17) y sus relaciones (Gén. 2:21,22).
Cuando Adán despertó de su profundo sueño, habló en poesía. En su breve descripción de su esposa, Adán describió su valor y su asociación con él y con el mundo. Ella sería su ayudadora, lo cual no sugiere que fuera inferior, porque hasta a Dios se lo llama nuestro ayudador. Esta nueva creación era ke negdo (hebreo): un individuo propio, único, pero igual a Adán porque se miraron cara a cara el uno al otro. Él terminó su presentación de su esposa describiendo cómo sería cada familia futura. La relación ha de ser exclusiva, permanente e íntima (Gén. 2:24). Por último, aprendemos que esta nueva pareja debe estar unida: “una carne”.

FAMILIAS IMPERFECTAS
Para cuando Adán y Eva tuvieron su primer hijo, el pecado había entrado al mundo. Nuestro mundo ya había experimentado los resultados de la distancia de la presencia de Dios (Gén. 3:24). El pecado llevó a ser el separador familiar máximo (Isa. 59:2). Y la desunión con Dios trajo la desunión con los demás; la culpa tomaría el lugar de la bendición (Gén. 3:12,13). La vida nunca más sería igual, como había sido en el Edén, y los resultados han sido vistos claramente. La humanidad se volvió de adorar al Creador a adorar lo creado (Rom. 1:23). Ahora, cada familia ha experimentado los resultados de ese primer alejamiento de Dios. Por ejemplo, piensa en Caín y Abel, Isaac e Ismael, Jacob y Esaú, los doce hijos de Jacob/lsrael, Ofni y Fineas, y los hijos de David. Nota también la cantidad de proverbios que tratan sobre las relaciones familiares.

FAMILIAS BENDECIDAS

El gran deseo de Dios era bendecir a todas las familias de la Tierra. Era su intención que aunque vivamos en un mundo imperfecto, lleno de familias imperfectas, por medio de la línea abrahámica Dios bendeciría a las familias (Gén. 12:1-3; 28:14). Vemos esta idea reforzada por medio de las múltiples promesas que Dios hizo “por amor de David” (1 Rey. 11; 2 Rey. 8; 19; 20; Isa. 37:35). Sin embargo, al final, la humanidad llevaría la imagen del hombres y estaría sujeta a la muerte (1 Cor. 15:46-49). Aunque nuestros primeros padres cayeron, Dios ha estado tratando de bendecir a cada familia. Su manera de hacerlo es restaurando en la humanidad la una vez perfecta imagen de sí mismo. Él sabe que si se hace esto, tendremos familias que viven como si estuvieran en el cielo. Reflejando la unión de la familia perfecta en el cielo.

JESÚS: EL UNIFICADOR DE FAMILIAS

Entonces, ¿dónde puede encontrar esperanza la familia humana? Aunque todos estamos sujetos a la muerte por causa de Adán, todos tenemos esperanza por causa de Jesús (1 Cor. 15:18-22). Cuando Jesús caminó en la Tierra fue tentado a pecar como cada uno de nosotros es tentado, pero no cayó (Heb. 4:15). Él reflejó perfectamente la imagen de Dios. Él “es la imagen del Dios invisible” (Col. 1:15). ¿Cómo podemos traer la imagen de Dios a nuestra familia? Solo por medio del evangelio que entra en el corazón de quienes creen es que podemos volver a reflejar la imagen de Dios (2 Cor. 4:4). Jesús, “siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, [efectuó] la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo” (Heb. 1:3). De hecho, Pablo, antes de hablarle a los esposos y las esposas en Colosenses, precede su declaración hablando sobre la conversión por medio de Jesús. Él dice específicamente que la humanidad “se va renovando en conocimiento a imagen de su Creador” (Col. 3:10).

Pablo repite este método cuando les escribe a los efesios. Según él, una persona renovada reflejará un “nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Efe. 4:23, 24, RVR). Él es un hijo de la luz y lleva el fruto del espíritu “en toda bondad, justicia y verdad” (Efe. 5:9, RVR). Luego de explicar la necesidad de la conversión, Pablo continúa describiendo, en los versículos 22 al 33, cómo deben vivir los esposos y las esposas y, en Efesios 6:1 al 9, cómo los padres deben gobernar el hogar.

Es nuestro destino ser “hechos conformes a la imagen de su Hijo” (Rom. 8:29). Al contemplar la gloria del Señor, somos “transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Cor. 3:18, RVR). Entonces, Jesús llega a ser el Unificador máximo de familias. Él dejó el ejemplo, en un mundo imperfecto, de que el amor puede vencer al odio, que la luz puede trascender a las tinieblas, y que la paz puede vencer las guerras.

PARA PENSAR Y DEBATIR

¿Qué aspectos de mi familia obstaculizan mi relación con Jesús? ¿Qué aspectos de mi familia me ayudan en mi relación con Jesús?

¿Cómo puedo reflejar la imagen de Dios dentro de mi propia familia?

¿De qué formas podemos, como familias, hacer que la unidad familiar sea un testimonio para no creyentes? Ver El hogar cristiano, p. 25.

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Lecciones de Escuela Sabática para Jóvenes
Lección 7: Para el 18 de mayo de 2019
CLAVES PARA LA UNIDAD FAMILIAR
2er. Trimestre 2019 – Las Etapas Familiares
Narración: Adan Vicente

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