Lección 7 | Miércoles 13 de noviembre del 2019 | La ley y los profetas | Escuela Sabática Adultos

Miércoles 13 de noviembre
LA LEY Y LOS PROFETAS
Lee Nehemías 9:23 al 31. ¿Cómo se describe a los israelitas en comparación con la “gran bondad” de Dios (Neh. 9:25)?
La siguiente parte de la oración/sermón se centra en la vida en Canaán cuando los israelitas poseyeron la tierra que Dios les había dado. Se les dio tierras, ciudades, viñedos y campos listos para usar, pero ellos dieron todo por sentado. Al final del versículo 25, se nos dice que “comieron, se saciaron y se deleitaron en [s]u gran bondad”. Saciarse es una expresión que aparece pocas veces en la Biblia (Deut. 32:15; Jer. 5:28), y en cada una de ellas tiene una connotación negativa.
El pueblo podría haberse deleitado “en [s]u gran bondad”, pero no se deleitó en Dios sino en todo lo que tenía. Aparentemente, tener todo no produce una estrecha comunión con Dios. Muchas veces pensamos: Si tan solo tuviera esto o aquello, entonces sería feliz. Desgraciadamente, vemos que los israelitas recibieron todo de Dios y, sin embargo, su “felicidad” por esas cosas solo los hacía menos consagrados a Dios. Muy a menudo es demasiado fácil que nos concentremos en los dones mientras que nos olvidamos del Dador. Este es un engaño fatal.
Por supuesto, esto no significa que no podamos alegrarnos por las cosas que Dios nos ha dado. Él desea que nos regocijemos en sus dones, pero este gozo en las cosas que él nos da no garantiza una relación con Dios. De hecho, si no prestamos atención, estas cosas pueden convertirse en un obstáculo.
No obstante, en este capítulo, los dirigentes confesaron de qué manera habían sido infieles a Dios. Al repasar su historia, mencionaron específicamente las transgresiones que habían cometido como nación. Algunos aspectos se destacan como especialmente importantes, porque se repiten: (1) Israel desechó la Ley de Dios y (2) persiguió a los profetas.
En otras palabras, se dieron cuenta de que la Ley de Dios y sus profetas eran esenciales para su desarrollo como nación piadosa y como personas. La oración enfatiza esta conclusión al afirmar que, “si el hombre hiciere” los mandamientos de Dios, “en ellos vivirá” (Neh. 9:29; cita directa de Lev. 18:5), y al destacar que fue el Espíritu el que habló a través de los profetas. Dios nos ha dado sus mandamientos para una vida abundante, y envió a sus profetas para guiarnos en nuestra comprensión de la verdad. Lo que hacemos con estos dones es esencial para todos nosotros.
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LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA
Lectura del Folleto de Adultos
Lección 7: Para el 16 de noviembre de 2019
NUESTRO DIOS PERDONADOR
Cuarto Trimestre 2019 – Octubre – Diciembre 2019
Esdras y Nehemías
Narración: Carlos Martín

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