Jovenes

La hierba se seca y la flor se marchita, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre (Isaías 40:8).

La Revolución Francesa de 1789, fue el epicentro de un terremoto social que generó las condiciones políticas y culturales en las que vivimos hoy. Con ella llegaron a Francia la democracia, la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, que afirmaba la libertad e igualdad de todos ante la ley, y el fin de la monarquía absolutista, basada en el “derecho divino de los reyes”. Pero la Revolución Francesa fue también la culminación de una larga lucha contra la Biblia y aquellos que la amaban y la atesoraban. El movimiento reformador albigense, formado por ávidos lectores de la Biblia, fue salvajemente aplastado como resultado de cuatro campañas lanzadas contra ellos durante el siglo XIII. Entre los siglos XVI y XVIII, los hugonotes fueron perseguidos hasta que casi fueron exterminados. El acontecimiento más infame de esta persecución fue la masacre de San Bartolomé, que comenzó la noche del 23 de agosto de 1572, durante la que murieron miles de ellos en París y en el resto de Francia.

El gobierno francés quiso borrar de su conciencia la Biblia. Instauró un nuevo calendarlo que no contaba los años con relación a Cristo sino a partir de la Revolución. La semana bíblica de siete días fue cambiada a una semana de diez días llamada décade y el séptimo día se celebraba en honor a la república. Una joven vestida de blanco y cubierta con una capa azul fue instalada simbólicamente como diosa de la razón en la Imponente catedral gótica de Notre Dame de París. Se organizaron hogueras públicas para quemar Biblias. Pero con el rechazo de la Biblia, Francia también descendió a la oscuridad. El 5 de septiembre de 1793, se inició por decreto el Gobierno del Terror, uno de los períodos más trágicos de la historia. Tal decreto permitía ejecutar a enemigos de la Revolución sin darles el beneficio de un juicio público ni asistencia legal. La Enciclopedia Británica estima que un total de 300.000 personas sufrieron arresto, 17.000 fueron ejecutadas y muchas más murieron en prisión o sin juicio. (Debemos considerar que probablemente París tenía por aquel entonces unos 700.000 habitantes). Así, Francia peleó contra la Biblia y cosechó un reino de terror.

Nosotros también podemos luchar contra la Biblia. Podemos sacarla de nuestra vida, minimizar sus enseñanzas, o simplemente ignorarla. Pero quienes actúen así, y crean que son más inteligentes y vanguardistas, descenderán a la obscuridad…

MEDITACIONES MATINALES JÓVENES 2013

¿SABÍAS QUE…?

Por: Félix H. Cortez

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