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Pero el Señor me dio su apoyo: me sacó a la libertad; ¡me salvó porque me amaba! 2 Samuel 22:7 9,20.

David se convirtió en rey. Durante su reinado, él enfrentó muchas batallas. Cuando alguien vence en un  juego puede empezar a sentirse confiado en sí mismo; pero David, aun saliendo victorioso en las batallas, sabía quién lo protegía. Él sabía que Dios estaba junto a él.

Lamentablemente, David no era perfecto. Hacía muchas cosas equivocadas, pero se arrepentía de verdad y arreglaba sus cuentas con Dios.

Vamos a hablar francamente. Tú y yo no somos perfectos. Muchas veces cometemos errores de los cuales deberíamos avergonzarnos, arrepentimos y hacer las paces con nuestro Padre celestial. Si tú haces eso, serás un niño o una niña de acuerdo a lo que el corazón de Dios espera de ti.

¡Serás como el rey David!.

Hablemos con Dios

Padre celestial, hago muchas cosas que no debo. Cuando me doy cuenta, parece que ya es muy tarde. Toca mi corazón a fin de que yo perciba mis propios errores, me arrepienta y arregle cuentas contigo. ¡Amén!

 

MEDITACIONES MATINALES PARA NIÑOS PEQUEÑOS

HABLEMOS CON DIOS

Por: Sueli Ferreira de Oliveira – Marta Irokawa

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