Notas de Elena | Domingo 25 de agosto del 2019 | Un nuevo tipo de comunidad | Escuela Sabática

Domingo 25 de agosto: Un nuevo tipo de comunidad
Mientras los discípulos proclamaban las verdades del evangelio en Jerusalén, Dios añadió su testimonio a las palabras de ellos, y una multitud creyó. Muchos de esos creyentes primitivos se vieron inmediatamente separados de su familia y sus amigos por el celoso fanatismo de los judíos, y fue necesario proveerlos de alimentos y hogar.
El relato declara: “Ningún necesitado había entre ellos”, y dice cómo se suplía la necesidad. Los creyentes que tenían dinero y posesiones los sacrificaban gozosamente para hacer frente a la emergencia. Vendiendo sus casas o sus tierras, traían el dinero y lo ponían a los pies de los apóstoles, “y era repartido a cada uno según que había menester”.
Esta generosidad de parte de los creyentes era el resultado del derramamiento del Espíritu. Los conversos al evangelio eran “de un corazón y de un alma”. Un interés común los dominaba, a saber, el éxito de la misión a ellos confiada; y la codicia no tenía cabida en su vida. Su amor por los hermanos y por la causa que habían abrazado superaba a su amor por el dinero y sus bienes. Sus obras testificaban de que tenían a las almas de los hombres por más preciosas que las riquezas terrenales (Los hechos de los apóstoles, p. 58).
Hay hoy una gran necesidad de amor fraternal en la iglesia de Dios. Muchos de los que aseveran amar al Señor no tienen amor hacia aquellos con quienes están unidos por vínculos de fraternidad cristiana. Tenemos la misma fe, somos miembros de una misma familia, somos todos hijos de un mismo Padre, y tenemos todos la misma esperanza bendita de inmortalidad. ¡Cuán tiernos y estrechos debieran ser los vínculos que nos unen! La gente del mundo nos observa para ver si nuestra fe ejerce una influencia santificadora sobre nuestros corazones. Prestamente discierne todo defecto de nuestra vida y toda la consecuencia de nuestras acciones. No le demos ocasión alguna de echar oprobio sobre nuestra fe (Testimonios para la iglesia, t. 8, p. 253).
“En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria”…
El Espíritu Santo sugirió un método por medio del cual los apóstoles podrían ser aliviados de la tarea de distribuir ayudas a los pobres, y otras responsabilidades similares, de manera que pudieran estar libres para predicar a Cristo…
La elección de estos hombres para que trataran los asuntos de la iglesia, de manera que los apóstoles quedaran libres para llevar a cabo su tarea especial de enseñar la verdad, recibió en gran medida la bendición de Dios. La iglesia progresó en cantidad y fortaleza. “Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe” (La historia de la redención, pp. 270, 271).
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Notas de Elena G. de White
Lecciones de Escuela Sabática para Adultos
Lección 9: Para el 31 de agosto de 2019
EL SERVICIO EN LA IGLESIA DEL NUEVO TESTAMENTO
Tercer Trimestre 2019 – Servir a los necesitados
“Uno de estos mis hermanos más pequeños”
Narración: Maira Fermin

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