Notas de Elena | Domingo 3 de febrero 2019 | Contención de los vientos | Escuela Sabática

Domingo 3 de febrero: Contención de los vientos
Juan ve los elementos de la naturaleza —terremotos, tempestades y lucha política— bajo el símbolo de cuatro ángeles que los retienen. Estos vientos están bajo control hasta que Dios ordena soltarlos. Ahí está la seguridad de la iglesia de Dios. Los ángeles de Dios obedecen su mandato al retener los vientos de la tierra para que no soplen sobre ésta, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol hasta que los siervos de Dios sean sellados en sus frentes… [Él] tiene en su mano el sello del Dios vivo, el único que puede dar vida, que puede poner la señal o inscripción sobre las frentes de aquellos a quienes se les concederá la inmortalidad, la vida eterna. Es la voz de este ángel encumbrado la que tiene autoridad para ordenar a los cuatro ángeles que mantengan en jaque los cuatro vientos hasta que esa obra sea realizada, y hasta que él ordene que sean soltados (Testimonios para los ministros, p. 444).
Las naciones se están airando ahora, pero cuando nuestro Sumo Sacerdote termine su obra en el Santuario, se levantará, se pondrá las vestiduras de venganza, y entonces se derramarán las siete postreras plagas.
Vi que los cuatro ángeles iban a retener los vientos mientras no estuviese hecha la obra de Jesús en el Santuario, y que entonces caerían las siete postreras plagas. Estas enfurecieron a los malvados contra los justos, pues los primeros pensaron que habíamos atraído los juicios de Dios sobre ellos, y que si podían raemos de la tierra las plagas se detendrían (Primeros escritos, p. 36).
El Señor no cerró el depósito del cielo después de derramar su Espíritu sobre los primeros discípulos. Nosotros también podemos recibir de la plenitud de su bendición. El cielo está lleno con los tesoros de la gracia divina, y los que se acercan a Dios con fe pueden pedir todo lo que él ha prometido (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 6, p. 1055).
Quisiera que todos mis hermanos y hermanas recordasen que es un asunto muy serio contristar al Espíritu Santo, y él es contristado cuando el instrumento humano procura trabajar por sí mismo y rehúsa ponerse al servicio del Señor, porque la cruz es demasiado pesada o la abnegación que debe manifestar es demasiado grande. El Espíritu Santo procura morar en cada alma. Si se le da la bienvenida como huésped de honor, quienes lo reciban serán hechos completos en Cristo – La buena obra comenzada se terminará; los pensamientos santificados los afectos celestiales y las acciones como las de Cristo, ocuparán el lugar de los sentimientos impuros, los pensamientos perversos y los actos rebeldes…
Necesitamos proteger adecuadamente nuestros corazones, porque con demasiada frecuencia olvidamos las instrucciones celestiales que hemos recibido y procuramos seguir las inclinaciones naturales de nuestras mentes no consagradas. Cada uno debe pelear su propia batalla contra el yo. Aceptad las enseñanzas del Espíritu Santo. Si lo hacéis, esas enseñanzas serán repetidas vez tras vez hasta que las impresiones sean tan claras como si hubieran sido “grabadas en la roca para siempre” (Consejos sobre la salud, p. 563).
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Notas de Elena para la Escuela Sabática
Comentario Elena G. de White
Lección 6: Para el 9 de febrero de 2019
EL PUEBLO DE DIOS ES SELLADO
1er. Trimestre 2019 – El libro de Apocalipsis
Narración: Maira Fermin

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