Notas de Elena | Lunes 10 de febrero del 2020 | La confabulación contra Daniel | Escuela Sabática

Lunes 10 de febrero: La confabulación contra Daniel
Los honores concedidos a Daniel excitaron los celos de los hombres dirigentes del reino. Los presidentes y príncipes trataban de encontrar ocasión de interponer una queja contra él. “Mas no podían hallar ocasión alguna o falta, porque él era fiel, y ningún vicio ni falta fue hallado en él”. Daniel 6:4.
¡Qué lección se presenta aquí para todos los cristianos! Los ojos aguzados por el celo estaban fijos en Daniel día tras día; y su observación estaba acerada por el odio; sin embargo, no podían presentar como errónea ni una sola palabra, ni un solo acto de su vida. Con todo, él no tenía ninguna pretensión de santificación; pero hizo aquello que era infinitamente mejor: vivía una vida de fidelidad y consagración.
Cuanto más inmaculada la conducta de Daniel, mayor era el odio que suscitaban contra él sus enemigos. Estaban llenos de enojo, porque no podían encontrar nada en su carácter moral o en la realización de sus deberes, sobre lo cual basar una queja. “No hallaremos contra este Daniel ocasión alguna para acusarle, si no la hallamos contra él en relación con la ley de su Dios”. Daniel 6:5. Tres veces por día Daniel oraba al Dios del cielo. Esta era la única acusación que podía encontrarse en su contra.
Se ideó ahora un plan para consumar su destrucción. Sus enemigos se reunieron en el palacio, y pidieron al rey que aprobara un decreto en virtud del cual ninguna persona en todo el reino pidiera nada a Dios o a hombre, excepto de Darío el rey, por espacio de treinta días, y que toda violación de ese edicto fuera castigada echando al ofensor en el foso de los leones. El rey no sabía nada del odio de estos hombres hacia Daniel, y no sospechaba que el decreto lo perjudicaría de alguna manera. Por medio de la adulación hicieron que el monarca creyera que redundaría grandemente en su honor el emitir un edicto semejante. Con una sonrisa de triunfo satánico en sus rostros volvieron de la presencia del rey, y se regocijaron por la trampa que le habían tendido al siervo de Dios (La edificación del carácter, pp. 40, 41).
La vanidad es uno de los rasgos más fuertes de la naturaleza humana depravada, y el enemigo sabe que puede estimularla con éxito. Halaga por medio de sus instrumentos. Los jóvenes pueden recibir expresiones de alabanza, lo cual complacerá su vanidad y aumentará su orgullo y autoestima… Satanás os dice que con las ventajas que poseéis podríais en gran medida disfrutar de los placeres mundanos. Pero considerad que los placeres del mundo tendrán que terminar y que lo que sembréis, eso es lo que segaréis. ¿Son los atractivos personales, la habilidad o los talentos personales demasiado valiosos para dedicarlos a Dios, al Autor de vuestro ser, al que vela por vosotros a cada instante? ¿Son vuestras capacidades demasiado preciosas para dedicarlas a Dios? (Testimonios para la iglesia, t. 1, pp. 440, 441).
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NOTAS DE ELENA G. DE WHITE
Lecciones de Escuela Sabática para Adultos
Lección 7: Para el 15 de febrero del 2020
DEL FOSO DE LOS LEONES AL FOSO DEL ÁNGEL
1er. Trimestre 2020
DANIEL – El libro de Daniel

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