Notas de Elena | Lunes 13 de enero del 2020 | La oración | Escuela Sabática Adultos

Lunes 13 de enero: La oración
Daniel compareció ante el rey y rogó que se le concediera tiempo para presentar este asunto a la corte suprema del universo, cuya decisión no tiene apelación. Cuando se le concedió su petición, Daniel presentó todo el asunto ante sus compañeros que estaban unidos con él en su adoración del verdadero Dios. Se consideró el problema plenamente, y con sus rodillas dobladas rogaron a Dios que les diera el poder y la sabiduría que solamente podían ayudarles en su gran necesidad.
“Entonces el secreto fue revelado a Daniel en visión de noche, por lo cual bendijo Daniel al Dios del cielo”… Quisiera recalcar ante los jóvenes que el Dios de Daniel es su Dios, y que cualquiera sea la dificultad que surja, acudan como Daniel “para demandar misericordias del Dios del cielo”. Dios no desamparará a su iglesia en la hora de su mayor peligro. Prometió librarla (Sons and Daughters of God, p. 216; parcialmente en Hijos e hijas de Dios, p. 218).
Los patriarcas eran hombres de oración, y Dios hizo grandes cosas por ellos. Cuando Jacob salió de la casa de su padre rumbo a un país extraño, oró con humilde contrición, y por la noche el Señor le contestó por medio de una visión… El Señor confortó al viajero solitario con preciosas promesas y este vio la imagen de ángeles protectores que estaban apostados a ambos lados de su camino…
José oró, y fue librado del pecado en medio de influencias que estaban destinadas a apartarlo de Dios. Cuando se vio tentado a alejarse de la senda de la pureza y la justicia, rechazó la sugestión con estas palabras: “¿Cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?”…
Daniel era un hombre de oración, y Dios lo dotó de sabiduría y firmeza para resistir a todas las influencias que se confabulaban para arrastrarlo a la trampa de la intemperancia. Ya en su juventud era un campeón moral en la fuerza del Todopoderoso (Mi vida hoy, p. 20).
Los grandes hombres de Babilonia estuvieron dispuestos a beneficiarse con la instrucción que Dios dio mediante Daniel, para que el rey saliera de su dificultad por medio de la interpretación de su sueño. Pero anhelaban mezclar su religión pagana con la de los hebreos. Si Daniel y sus compañeros hubiesen consentido en una claudicación tal, según los babilonios habría sido estadistas cabales, idóneos para que se les confieran los asuntos del reino. Pero los cuatro hebreos no entraron en ese convenio. Fueron leales a Dios, y Dios los sostuvo y los honró. La lección es para nosotros: “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 4, p. 1189).
Y puesto que la humanidad recibe diariamente los dones de la mano de Dios, siempre debería tener gratitud en el corazón y expresarla en palabras de agradecimiento y alabanza por esos favores inmerecidos…
Todos deberían apoyarse en Dios en su desvalimiento y necesidad cotidianos. Deberían mantenerse humildes, vigilantes y en actitud de oración. La alabanza y el agradecimiento deberían expresarse en términos de gratitud y amor sincero a Dios (Mensajes selectos, t. 2, p. 363).
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NOTAS DE ELENA G. DE WHITE
Lecciones de Escuela Sabática para Adultos
Lección 3: Para el 18 de enero del 2020
DEL MISTERIO A LA REVELACIÓN
1er. Trimester 2020
DANIEL – El libro de Daniel

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