Notas de Elena | Martes 5 de febrero 2019 | La gran multitud | Escuela Sabática

Martes 5 de febrero: La gran multitud
Los que revelan el manso y humilde espíritu de Cristo, son considerados tiernamente por Dios. Nada pasa inadvertido para él. Tiene en cuenta su abnegación, su esfuerzo para exaltar a Cristo ante el mundo. Aunque esos humildes obreros puedan ser considerados con burla por el mundo, son de gran valor a la vista de Dios… El puro de corazón, en cuyos labios no ha sido hallado engaño; el pobre de espíritu, que es movido por el Espíritu de un Cristo que mora en él; el pacificador, cuya más alta ambición es cumplir la voluntad de Dios; éstos ganarán una plena admisión. Son las joyas de Dios y estarán entre aquel número de quien escribió Juan: “Oí como la voz de una gran multitud… que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina!” Apocalipsis 19:6. “Han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos”. Apocalipsis 7:14, 15 (That I May Know Him, p. 123; parcialmente en A fin de conocerle, p. 125).
Están por sobrecogernos tiempos que probarán las almas de los hombres; los que son débiles en la fe no resistirán la prueba de aquellos días de peligro. Las grandes verdades de la revelación deben ser estudiadas cuidadosamente, porque todos necesitaremos un conocimiento inteligente de la Palabra de Dios. El estudio de la Biblia y la comunión diaria con Jesús nos darán nociones bien definidas de responsabilidad personal y fuerza para subsistir en el día de fuego y tentación. Aquel cuya vida esté unida con Cristo por vínculos ocultos será guardado por el poder de Dios mediante [la] fe que salva (Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 253).
En la fe no hay nada que la convierta en nuestro salvador. La fe no puede quitar nuestra culpa. Cristo es el poder de Dios para salvación de todos los que creen. La justificación se recibe mediante los méritos de Jesucristo; él ha pagado el precio de la redención del pecado; sin embargo, solo mediante la fe en su sangre es como Jesús puede justificar al creyente.
El pecador no puede depender de sus propias buenas obras como un medio de justificación. Debe llegar hasta el punto donde renuncia a todos sus pecados y acepta un grado tras otro de luz a medida que brillen sobre su sendero. Por la fe sencillamente echa mano de la provisión amplia y gratuita hecha por la sangre de Cristo. Cree en las promesas de Dios, las cuales mediante Cristo son hechas para él santificación, justificación y redención. Y si sigue a Jesús caminará humildemente en la luz, regocijándose en ésta y difundiéndola. Ya justificado por la fe, marcha gozoso en su obediencia durante toda su vida. Paz con Dios es el resultado de lo que Cristo es para él (Comentarios de Elena G de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 6, p. 10:74
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Notas de Elena para la Escuela Sabática
Comentario Elena G. de White
Lección 6: Para el 9 de febrero de 2019
EL PUEBLO DE DIOS ES SELLADO
1er. Trimestre 2019 – El libro de Apocalipsis
Narración: Maira Fermin

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