Un relato de antaño: —Surcaba el espacio infinito la estrella de la profecía.

La más esperada señal de buenos augurios llegaba y sorprendía a los espectadores del cielo nocturno, su luz atravesaba el firmamento y traía el cumplimiento de quien iba a aparecer para terminar el imperio del mal, con ella llegaba la esperanza de los hombres, en ella la profecía de los antiguos hombres de Dios encontraba cumplimiento, llegaba la luz en la oscuridad, el refrigerio de la humanidad.
Eran animales dormitando, pastores adorando, y una primeriza pareja a la luz de la lámpara y la luna, arrullando al retoño de la fe.

El humilde y manso de corazón nacía sin ser esperado por quienes vino a rescatar, nació como vivió, humilde, puro, santo, lleno de amor para dar sin esperar reciprocidad…vivió entre los hombres como oveja que la llevan al desfiladero, siendo el pastor de pastores, la esencia misma de la vida, el motor de la creación, la sustancia elemental de todas las cosas…era DIOS

Fragilidad en un bebé destinado a morir, sin culpa en haber, ¿quién pensaría que alcanzaría la muerte bajo odio y corona de espinas?
Era la mirada del inocente, la fragancia de la santidad, el sonido de su voz era la más tierna oración, y ahí estaba tan puro, tan deseado, era Él la salida del pozo de la desesperación de toda la humanidad, miles de millones de vidas dependiendo del éxito de la misión más trascendental que jamás alguien pudiera llevar acabo, como lo hizo Él.

Su nacimiento dividió la historia.
Sus pies caminaron al servicio, sus palabras se suspendieron en el tiempo para nunca más desaparecer, sus señales y prodigios trajeron sanación, alimento, protección, su presencia revolucionó el mundo, los sabios no le entendieron pero los niños fueron su ejemplo de ciudadanos del reino celestial.

Vivió para amar.

Vivió siendo la luz misma caminando en las tinieblas como la estrella de Belén que irrumpió con su andar sobrenatural sobre la bóveda celeste.
Guiando a pastores y sabios vivió Jesús…invitando a seguirle a quien quisiera encontrar el camino, la verdad y la vida.
Redentor, Mesías, hijo de Dios, Sacerdote, Padre, Abogado, Rey y Hermano.

Jesús.

Sobre una cruz por amor se dejó colgar, cargando la enfermedad y la culpabilidad de cada uno de nosotros, la muerte le recibió en su seno esperando en su lugar encontrarte a ti….y a mi…

Murió amando.

Y usted, le amara?

Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. 1 Juan 4:19



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